Alberto Pascual, Ingram Micro: “La IA está transformando al integrador tradicional hacia un rol estratégico”
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El director ejecutivo de Ingram Micro defiende que la inteligencia artificial no está creando un nuevo tipo de integrador, sino transformando profundamente al integrador tradicional. Para Alberto Pascual, el integrador se convierte en un actor estratégico capaz de traducir la promesa de la IA en impacto tangible.
La adopción de la inteligencia artificial avanza a gran velocidad, pero su despliegue real sigue dependiendo de los integradores especializados. ¿Considera que la IA está creando un nuevo tipo de integrador o simplemente transformando al integrador tradicional?
Creo que la IA simplemente está transformando al integrador tradicional, pero la diferencia es que ahora el foco no está puesto únicamente en desplegar infraestructura, sino en conectar datos, procesos y modelos de IA con objetivos específicos de negocio del cliente, y eso exige una mayor capacidad consultiva, conocimiento sectorial y dominio del gobierno del dato y de las tecnologías sobre las que se apoya este nuevo paradigma. De ahí que el integrador evolucione desde un rol técnico hacia uno estratégico, creando un puente entre el fabricante y el cliente final para transformar la promesa tecnológica en un impacto real y medible.
¿Qué porcentaje del éxito de un proyecto depende de la tecnología y cuánto de la integración?
No creo que sean excluyentes, sino complementarios. De nada sirve una solución avanzada si no cuenta con una integración adecuada en el marco de la empresa, porque no va a aportar ningún valor añadido ni generará retorno alguno. El éxito depende de la capacidad para integrar la tecnología en procesos reales y en alinear el proyecto con objetivos concretos de negocio. La tecnología habilita y aporta, pero en el contexto de una integración debidamente definida y asentada en una estrategia coherente con la realidad del cliente.
¿Cómo describen el nivel real de madurez de la IA en las empresas españolas en 2026? ¿Qué tipo de soluciones de IA están demandando los clientes?
Uno de los grandes problemas que vemos en las empresas cuando se plantean adoptar e integrar la IA es que no saben por dónde empezar, y así lo reconocen los directivos en varias encuestas que se han publicado recientemente. Eso refuerza aún más el papel del Canal como prescriptor y, sobre todo, como compañero de viaje en los nuevos procesos de digitalización enfocados en la IA. Dicho esto, cualquier enfoque hacia la automatización genera bastante interés entre las empresas, y los copilotos o asistentes virtuales seguramente ganarán terreno en el medio plazo, sobre todo a medida que se conviertan en una realidad.
¿Qué casos de uso están generando más tracción real?
Los casos de uso que están generando más tracción son aquellos con impacto directo en eficiencia y reducción de costes. Destacan la automatización de tareas administrativas, asistentes inteligentes para empleados, análisis predictivo para optimización de inventarios o demanda y soluciones de atención al cliente basadas en IA generativa. En sectores industriales, la analítica predictiva y la visión artificial aplicada a control de calidad también están mostrando retornos claros y medibles. Pero, insisto, de poco sirve que otra empresa haya integrado la IA en un ámbito concreto si en mi empresa no es eso lo que necesitamos en este momento.
¿Qué barreras encuentran en las empresas para pasar de pilotos a despliegues reales? ¿Qué errores cometen cuando intentan desplegar IA sin un integrador especializado?
El principal error es no alinear las necesidades reales de la empresa con las propuestas disponibles en el mercado. Cuando se trata de procesos de digitalización, afinar el tiro es esencial, ya que de nada sirve integrar en la empresa tecnologías disruptivas si no están justificadas para aportar valor real, porque, de lo contrario, serán propuestas vacías difíciles de justificar en el largo plazo y, sobre todo, de evolucionar y escalar en el futuro. Por eso los integradores jugamos ese papel de árbitro que en ocasiones tiene que aportar una capa de realismo al cliente, haciendo pedagogía para alinear correctamente sus deseos o creencias con sus necesidades, que no siempre coinciden. El integrador aporta metodología, visión transversal y realismo en la definición y gestión de las expectativas del cliente.
¿Qué mensaje trasladaría a las empresas que aún no han iniciado su estrategia de IA?
Creo que lo primero que deben hacer las empresas es no verlo como una inversión más, sino como un proceso que debe partir de una base de conocimiento. Primero hay que comprender la IA para poder integrar la IA con criterio, porque es un fenómeno muy amplio y complejo donde hay muchas aristas y detalles. Yo recomendaría comenzar por formación interna y por realizar un diagnóstico estratégico para ver cómo me puede ayudar a mí la IA, sin centrarme excesivamente en cómo está ayudando a otros. Por eso creo que es importante contar con asesoramiento especializado, porque la IA no es solo una integración tecnológica, sino que requiere revisar procesos, datos y cultura organizativa. Hacerlo de forma estructurada y realista marca la diferencia entre experimentar y transformar.
¿Cómo está cambiando la relación entre integradores, mayoristas y fabricantes en el contexto de la IA? ¿Cómo está funcionando la colaboración entre mayoristas e integradores en proyectos de IA?
La relación es tan fluida y transparente como lo ha sido en otras etapas de la digitalización, pero los papeles evolucionan: el mayorista ya no solo distribuye tecnología, sino que actúa como habilitador y aporta soporte especializado. A medida que ganan terreno proyectos más complejos, como los apoyados en la IA, la colaboración entre todos los actores involucrados en el ecosistema es fundamental para garantizar viabilidad y capacidad para escalar proyectos.
¿Qué capacidades nuevas han tenido que desarrollar?
Para abordar proyectos de IA hemos reforzado capacidades en ingeniería de datos, gobierno del dato, integración de modelos y metodologías de despliegue continuo. También hemos incorporado competencias en consultoría estratégica, análisis de procesos y evaluación de impacto, porque la IA no se limita a la capa tecnológica, sino que afecta al modelo operativo del cliente. La combinación de conocimiento técnico y visión de negocio es hoy imprescindible para poder acometer este tipo de despliegues con éxito.
¿Qué perfiles profesionales están incorporando o reforzando para abordar proyectos de IA?
Estamos reforzando perfiles como ingenieros de datos, arquitectos de soluciones de IA, especialistas en MLOps y consultores de transformación digital con enfoque en automatización e inteligencia artificial. Además, cobra especial relevancia el perfil híbrido que combina conocimiento tecnológico con capacidad de interlocución a nivel directivo, ya que muchos proyectos de IA se deciden en el comité de dirección y no exclusivamente en IT, al afectar de forma transversal a la organización.
¿Cómo evolucionará el rol del mayorista y del integrador en un contexto donde la IA es cada vez más accesible y automatiza parte de los servicios tradicionales?
La clave del mayorista estará en ofrecer valor añadido al cliente, imposible de conseguir en procesos totalmente automatizados. La consultoría y la capacidad de acompañamiento estratégico son valores ineludibles que no se pueden automatizar ahora mismo. Un proceso simple, como cerrar una venta o abrir un ticket de soporte, sí se puede automatizar, pero cuando hablamos de procesos de integración tecnológica que van a replantear el funcionamiento interno de una empresa y la relación con sus clientes, no cabe una automatización absoluta, sino que se requiere la participación y el consejo de un profesional. El diferencial competitivo está en tener la capacidad de traducir esa tecnología en resultados concretos y sostenibles para el negocio del cliente, y eso es un papel de momento reservado a las personas.