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3 de cada 4 empresas españolas abordarían un proyecto de transformación agile

  • En cifras

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Para las entidades que todavía no han dado este paso la falta de conocimiento se erige como el argumento más esgrimido. Los principales logros obtenidos tras implantar un proceso de agilidad empresarial son la mejora de la satisfacción de los clientes y el desarrollo de nuevas formas de trabajo.

Las organizaciones son conscientes de los beneficios de afrontar una transformación agile y solo el 23,1% de las compañías no se plantea por el momento llevar a cabo dicho proceso. Así lo indica un informe de IDC Research España y Kairós DS, que indica que los principales motivos que están llevando a las organizaciones a implantar estos protocolos radican en la mejora de la ejecución de sus estrategias empresariales, la optimización de la relación con sus clientes y la generación de ofertas de mayor calidad. Para las entidades que todavía no han dado este paso la falta de conocimiento se erige como el argumento más esgrimido (53,3%).

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“Todavía observamos pocas organizaciones ágiles en España, pero está claro que los recién llegados al mercado están incorporando más rápido estos enfoques, puesto que les resulta más fácil de implementar que a las grandes organizaciones tradicionales que han de balancear entre lo heredado y lo nuevo”, explica Isabel Tovar, analista en IDC Research España.

De las organizaciones españolas que ya se han sumido en un proyecto de transformación agile, el 38% apenas llevan un año inmersas y solo el 18% supera el lustro, lo que supone que se trata de una apuesta significativamente reciente. De hecho, la mayoría reconoce encontrarse en las primeras etapas de adopción y competencias aplicadas. El 34% emplea prácticas ágiles, pero reconoce que debe madurarlas; el 16% está experimentando con metodologías agile, pero solo en prácticas piloto; mientras que el 14% lo está considerando o ni siquiera ha arrancado iniciativa alguna.

Entre las estrategias más habituales para emprender un proceso de transformación agile destacan el trabajo con uno o dos equipos de manera interna trazando una hoja de ruta de prácticas ágiles (40%), y la creación de una oficina agile interna desde la que se centraliza el proceso de transformación (28%).

Las compañías encuestadas revelan que las mejoras más significativas que han obtenido tras adoptar enfoques ágiles estriban en la optimización de la generación, cualificación y entrega de productos (50%) y en la transición de un modelo de gestión del porfolio de productos y servicios hacia un sistema lean (28%), basado en la creación del máximo valor posible, desde el punto de vista del cliente, con el menor consumo de recursos, empleando el conocimiento y las habilidades de los profesionales que realizan el trabajo.

Entre los principales logros obtenidos tras implantar un proceso de agilidad empresarial, las empresas encuestadas destacan la mejora de la satisfacción de sus clientes (68%) y el desarrollo de nuevas formas de trabajo (56%). Solo el 24% considera que se ha producido un aumento de las habilidades de sus líderes tras implantar estos procesos.

Según revela el estudio, el 52% de las organizaciones consultadas reconoce no haber transformado en los últimos años su departamento de Recursos Humanos para adecuarse a los nuevos requerimientos del mercado. De hecho, un número significativo mantiene un modelo tradicional de objetivos.

“Nuestra experiencia nos demuestra que la reconversión del Departamento de Recursos Humanos es clave en el proceso de transformación agile de las organizaciones”, declara Lucía Pablos, VP Kairós DS.

Muchas de las políticas tradicionales de HHRR han de revisarse. Por ejemplo, procesos de fijación de objetivos, carrera profesional, modelos de evaluación y desempeño basado en skills y comportamiento, hasta ahora muy orientados a metas individuales, deben enfocarse con el objetivo de primar y buscar metas comunes. Los modelos de carrera deben reorientarse haciéndolos más horizontales ya que la organización se aplana. Todos los procesos relacionados con el talento, tales como la atracción, retención, desarrollo y motivación evolucionan a enfoques agile. Por último, liderar y garantizar el plan de capacitación, sensibilización y nivel de conocimiento que la compañía va a necesitar.