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COVID-19: los centros de datos, infraestructuras críticas

  • Opinión

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El 14 de marzo el Gobierno de España decretó el estado de alarma a causa de la pandemia del COVID-19 y se estableció el confinamiento como principal medida de protección. Se cerraron escuelas, institutos y universidades, se impulsaron políticas de teletrabajo y el mundo se volvió más digital. Según datos de Fastly, en marzo se registró un aumento de un 40% aproximadamente del tráfico de Internet en España, algo nunca visto antes.

Las comunicaciones interpersonales, el trabajo en remoto, las plataformas educativas y de entretenimiento o el e-commerce han ocupado un lugar prioritario en el estado de emergencia en el que nos encontramos. Ha sido esencial mantener la conectividad entre empresas, trabajadores, clientes, familiares o amigos. Lo que no se podía realizar de manera física ha pasado al mundo virtual. El confinamiento ha hecho crecer el uso de las redes y el tráfico de datos, y ha cambiado el origen y destino de las cargas IT, que han fluctuado de las empresas a los hogares, incrementando la necesidad de interconexión.

¿Cuál ha sido el papel de los datacenters estas semanas?

En estos días, coincidiendo con la pandemia del COVID-19, los centros de datos han obtenido la categoría de infraestructura crítica por parte del Gobierno y sus técnicos son considerados trabajadores esenciales.

En los centros de datos profesionales donde se alojan los grandes servidores que conforman Internet y desde donde se sirve todo el contenido digital tanto a los ciudadanos como a empresas (ya sean pymes o compañías del Ibex35)  han crecido en un 300% las peticiones de cableado para interconectar a los operadores o a compañías de streaming o gaming. La limitación de la movilidad también ha dado lugar al crecimiento de la demanda de soporte técnico, que ha garantizado el acceso de los clientes a su infraestructura IT.

Los datacenters no descansan, deben estar disponibles 24x7x365, así que es habitual contar con planes para enfrentarnos a catástrofes naturales o cortes de energía. Sin embargo, la rápida propagación de un virus y el confinamiento de millones de personas ha dado lugar a un escenario desconocido que ha incrementado el valor de la interconexión.

Muchas compañías han podido dar continuidad a su negocio al utilizar las conexiones con la nube, los puntos neutros y las redes de comunicaciones. Y muchos ciudadanos han visto cómo el confinamiento ha sido un poco menos duro gracias al ocio digital. El futuro ha llegado antes de lo previsto.

La pandemia ha demostrado el relevante papel de la economía digital y de todo lo que conlleva. Ha confirmado lo que en el sector ya sabíamos: las redes de telecomunicaciones, los centros de datos donde se interconectan y la energía necesaria para que todo funcione sin interrupción son y serán infraestructuras críticas.

Robert Assink, director general de Interxion, A Digital Realty Company en España