La industria del hardware frente al reto de los precios y la disponibilidad de componentes

  • Opinión
Adrian Groba - QNAP - Sumario 720

En los albores de 2026 la industria global del hardware se enfrenta a un reto estructural de gran envergadura, que va más allá de los ciclos típicos de oferta y demanda: el constante crecimiento de los precios de los componentes críticos y las limitaciones de disponibilidad en materias primas clave, como los módulos de memoria RAM y otros semiconductores esenciales. Esta situación no solo afecta a la fabricación de ordenadores personales o portátiles, sino que reverbera a través de toda la cadena de suministro tecnológica, desde centros de datos hasta dispositivos de consumo masivo.

Por Adrián Groba, Country Manager de QNAP Iberia.

 

Lo que antaño era un sector en el que la innovación y la eficiencia de costes impulsaban precios competitivos y disponibilidad creciente, ahora se enfrenta a un entorno complejo, con presiones inflacionarias, competidores globales por la capacidad fabril y patrones de consumo que desafían las proyecciones tradicionales.

Uno de los indicadores más visibles de esta transformación ha sido la subida de precios en los módulos de memoria RAM, un componente básico e insustituible en casi cualquier dispositivo computacional. Datos recientes muestran que:

  • Las memorias DRAM han experimentado aumentos de precios de hasta un 171,8% interanual, según análisis de mercado que comparan datos de la industria a lo largo de 2025.
  • Informes de tendencias de precios indican que los módulos más comunes, como los de DDR5 de 16 GB y 32 GB, han visto incrementos extremos que pueden oscilar entre el 163% y el 619% en algunos mercados desde finales de 2025.
  • Inclusive proyecciones especializadas sugieren aumentos continuados de precios del 50% o más durante 2026, debido a la persistente presión sobre la oferta.

Estas cifras suponen un cambio dramático respecto a años recientes, cuando los precios de la memoria seguían un patrón mucho más moderado, con mejoras de rendimiento a costos decrecientes o estables. Hoy, el fenómeno ha provocado que la memoria RAM sea uno de los componentes con mayor impacto inflacionario en el coste total de sistemas informáticos modernos.

Los centros de datos y la infraestructura que soporta aplicaciones avanzadas de IA –especialmente aquellas relacionadas con modelos de lenguaje, aprendizaje profundo y servicios de computación en la nube– requieren capacidades de memoria extremadamente altas y una enorme densidad de memoria de alto rendimiento. Esto se traduce en:

  • Un mayor consumo de DRAM de servidor y memorias de alto ancho de banda (HBM), componentes utilizados en aceleradores y sistemas de IA.
  • Empresas tecnológicas que aseguran inventario completo para 2026 y más allá, comprometiendo prácticamente toda la producción a proyectos de IA y data centers.
  • Proyecciones que indican que los data centers podrían llegar a consumir hasta 70% del DRAM de alto rendimiento disponible a nivel mundial en 2026.

Este cambio de prioridades de la demanda ha obligado a los fabricantes de memoria a redirigir su producción hacia segmentos industriales de alto margen, dejando en parte como consecuencia el desabastecimiento de las fábricas y cambio del orden de prioridades de los fabricantes de estos componentes como una nueva normalidad.

El problema es que la industria de semiconductores opera con ciclos de producción extremadamente largos y costosos; construir nuevas fábricas puede requerir años de inversión y planificación. En este contexto, la rápida reorientación hacia la producción de memoria para IA ha creado un “cuello de botella” estructural. Aun cuando se planean inversiones masivas en nuevas plantas de producción en EE.UU., Taiwán y Corea del Sur, los primeros efectos de estos esfuerzos se esperan más allá de 2030, lo que indica que las tensiones actuales no se resolverán en el corto plazo.

Este panorama donde escasez y prioridades competitivas de la producción se traducen en tiempos de entrega más largos, disponibilidad reducida, y una presión inflacionaria persistente en los costos de la producción de hardware. En resumen, no sólo los costes son muchos más altos, sino que aboga a muchos fabricantes tecnológicos que utilizan estos componentes a tener múltiples problemas de planificación de producto, incluyendo en lo que respecta a nuevos lanzamientos y estabilidad de la cadena de suministro.