Siete de cada diez españoles mantienen un vínculo emocional con alguna marca tecnológica
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Más de un tercio admite haberse desencantado con una de sus favoritas. Fiabilidad, durabilidad y rendimiento y calidad-precio son los atributos que más pesan en la elección. El 54% ya considera tecnológicas a plataformas como Netflix, Spotify o Amazon.
La relación de los españoles con la tecnología es mucho más emocional de lo que podría sugerir una categoría tradicionalmente asociada a prestaciones, precio y funcionalidad. Según el estudio “No viene de serie. Qué convierte una marca tecnológica en una love brand”, elaborado por evercom, el 70,5% de los consumidores afirma sentir un vínculo emocional fuerte con alguna marca tecnológica. Sin embargo, esa conexión no es inquebrantable, ya que el 36% reconoce haber dejado de “querer” a alguna marca con el paso del tiempo.
Cuando se pregunta por la primera marca tecnológica que viene a la mente, sin opciones previas, Samsung alcanza el 31% de las respuestas, seguida de Apple, con el 22%; Xiaomi, el 12%; Sony, el 5,2%; y LG, el 4,6%. Estas cinco marcas suman casi el 76% del recuerdo espontáneo, dibujando un panorama de preferencia altamente concentrado.
El estudio también revela que la definición de “marca tecnológica” se está ampliando. Aunque smartphones y tablets siguen siendo la asociación más inmediata para el 62%, el 54% considera ya plenamente tecnológicas a compañías como Netflix, Spotify o Amazon, frente al 39% que las sitúa en entretenimiento o comercio.
“Plataformas, servicios, dispositivos y ecosistemas distintos están empezando a disputar el mismo espacio en la cabeza del consumidor”, explica Ángel Gallego, director de evercom tech. “Entender ese cambio es clave para ajustar la estrategia de comunicación”.
La emoción llega después de que el producto funcione
El vínculo emocional existe, pero se construye sobre criterios muy concretos, incluyendo fiabilidad, durabilidad y rendimiento (61%); relación calidad-precio (60%); confianza, reputación e imagen (33,5%); facilidad de uso (33%); atención al cliente y servicio posventa (25,5%); e innovación (20%).
La experiencia previa es el factor más determinante para convertir una marca en favorita, con una valoración de 3,56 sobre 4, por delante de innovación y nuevos lanzamientos (3,27), recomendaciones cercanas (3,23), análisis de medios especializados (3,19), y opiniones de otros compradores (3,10).
Más de la mitad de los encuestados vincula alguna marca tecnológica con una etapa de su vida —infancia, universidad, primeras experiencias de independencia—, lo que explica la carga emocional que adquiere una categoría funcional.
Ser favorita no garantiza la siguiente compra
La fidelidad tecnológica es intensa, pero no absoluta. El 41% hace el esfuerzo por comprar su marca favorita, y el 23% cambiaría si encuentra algo mejor o más barato.
Entre quienes desean una marca, pero no la compran, el precio elevado es la principal barrera (32%). Un 21% cree que estaría pagando más por el nombre que por lo que recibe.
La forma de decidir también se fragmenta. El 23% busca primero la mejor oferta, el 21% consulta reseñas y análisis, el 17% pide consejo a alguien de confianza, el 9% utiliza herramientas de IA como ChatGPT o Gemini, y solo 13% llega con la marca decidida.
La relación puede romperse incluso tras años de preferencia: entre quienes han dejado de “querer” a una marca, los motivos son malas prácticas o valores (24%), mala calidad o fallos del producto (21,5%) y pérdida de innovación (12%).
“Una marca favorita parte con ventaja, pero esa ventaja hay que ganársela muchas veces”, concluye Gallego. “El consumidor compara, prueba alternativas y observa cómo actúa la compañía. En tecnología, una relación de años pesa, pero no convierte a una marca en insustituible”.