TrendForce rebaja en un 14,8% la previsión de ventas de portátiles en 2026
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El encarecimiento de componentes clave y la cautela del consumidor están frenando la recuperación prevista para el sector. La reasignación de capacidad hacia cargas de trabajo de inteligencia artificial añade presión adicional a fabricantes y planificadores de producto.
TrendForce detecta un debilitamiento más acusado de lo previsto en el mercado global de portátiles, lo que ha llevado a ajustar la previsión anual de ventas para 2026 hasta un –14,8% interanual. La recuperación del consumo no termina de materializarse, ya que la inflación, la incertidumbre macroeconómica y la subida de precios están reduciendo la intención de compra y alimentando una actitud de espera que frena el ritmo de pedidos.
El lado de la oferta tampoco da tregua. La escasez de memoria continúa elevando los costes del sistema, mientras que los ajustes de precios en CPU y las fluctuaciones en disponibilidad complican la planificación. Las marcas se ven obligadas a trasladar estos incrementos al precio final para proteger márgenes, pero esa estrategia erosiona aún más la demanda, generando un bucle negativo entre precios y ventas.
La IA reconfigura prioridades y desplaza capacidad
El auge del cómputo para IA está reordenando la asignación de recursos en la industria de semiconductores. La capacidad de procesos avanzados y de empaquetado se prioriza para cargas de trabajo de alto rendimiento, lo que reduce la disponibilidad para procesadores de gama media y baja. Este desplazamiento incrementa costes, limita la estabilidad del suministro y añade incertidumbre.
TrendForce anticipa una mayor brecha competitiva en 2026. Las marcas con escala y acuerdos de largo plazo están mejor posicionadas para asegurar componentes y controlar costes. Apple destaca como excepción positiva. Su nuevo MacBook Neo, apoyado en Apple Silicon y en una estrategia de precios más accesible, permitirá a la compañía crecer un 7,7% interanual, desmarcándose del retroceso general. Los fabricantes pequeños, en cambio, afrontan más volatilidad, menor poder de negociación y mayor exposición a retrasos y sobrecostes.
La consultora concluye que, sin una relajación significativa de los precios ni una recuperación clara del consumo, el mercado seguirá bajo presión durante 2026. No descarta nuevas revisiones a la baja si persisten las tensiones de costes y la debilidad de la demanda.