El 44% de las empresas europeas posee tecnología obsoleta en su infraestructura TI

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Entre las razones para no actualizar la tecnología destacan la incompatibilidad con las aplicaciones desarrolladas internamente y la resistencia de los empleados a trabajar con las nuevas versiones de software que ya utilizan. Aunque las vulnerabilidades son inevitables, incluir actualizaciones y parches de manera regular puede minimizar los riesgos.

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La tecnología obsoleta, tales como sistemas operativos sin parchear, software antiguo o dispositivos móviles no soportados, es un problema bastante común y una asignatura pendiente para muchas empresas. De hecho, el 44% de las empresas europeas utiliza algún tipo de tecnología obsoleta dentro de su infraestructura de TI, lo que, según el informe de Kaspersky “Cómo las empresas pueden minimizar el coste de una brecha de seguridad”, eleva el riesgo a sufrir incidentes de seguridad.

De acuerdo con el informe, las pymes europeas que cuentan con tecnología obsoleta y sin actualizar pueden sufrir un 53% más daños financieros en caso de una brecha de seguridad (la media alcanza los 85.000 euros), que aquellas pymes cuyas TI están actualizadas. En el caso de las grandes empresas, la media en daños financieros puede alcanzar un total de 743.000 euros, un 23% más que la media de las empresas con la tecnología completamente actualizada. Es por este motivo que siempre se aconseja a los usuarios instalar las últimas versiones de software en cuanto estén disponibles, por mucho que las actualizaciones a veces sean complicadas o consuman tiempo.

El informe de Kaspersky deja claro que las organizaciones deben priorizar la renovación del software y estar preparadas para invertir y ahorrar dinero a largo plazo. Entre las razones para no actualizar la tecnología, una de las más comunes es la incompatibilidad con las aplicaciones desarrolladas internamente (46%), un factor que puede resultar crítico para aquellas organizaciones que desarrollan software a nivel interno para responder a sus propias necesidades o cuando utilizan aplicaciones muy específicas con soporte limitado. Otra razón habitual (también el 46% de los encuestados) es la resistencia de los empleados a trabajar con las nuevas versiones de software que ya utilizan. Por otra parte, el 25% de los participantes en el estudio afirmó que no se actualizaban las tecnologías porque eran propiedad de los miembros de la junta directiva, y el 17% alegó que la empresa carecía de los recursos necesarios para actualizar todo a la vez.

“Cualquier coste adicional para las empresas es, sin duda, crítico, especialmente ahora. La situación económica global es inestable debido a la pandemia y se prevé una caída de la inversión en TI y seguridad. Es por esta razón que en el informe “IT Security Economics” de este año, queríamos analizar cómo las empresas pueden reducir el impacto financiero de una incidencia de ciberseguridad. Los resultados vienen a confirmar el impacto que supone contar con software obsoleto. Aun cuando no es posible desprenderse de él de forma inmediata, algunas medidas ayudan a mitigar los riesgos. De esta forma, las compañías pueden ahorrar dinero y también evitar otras potenciales consecuencias, algo crucial para cualquier negocio”, señala Sergey Martsynkyan, responsable marketing de producto B2B en Kaspersky.