Sergio Martínez, SonicWall: “La capacidad de colaboración y la flexibilidad del canal son hoy activos estratégicos”
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El Country Manager de SonicWall para Iberia e Italia señala que la soberanía digital, la regulación y la fragmentación tecnológica marcarán la evolución del mercado TI en los próximos meses. Martínez explica que la compañía está reforzando la resiliencia de su cadena de suministro.
¿Cómo están afectando los conflictos armados y las tensiones entre bloques a la cadena global de suministro?
La geopolítica ha pasado de ser un factor externo, a convertirse en una variable estratégica para cualquier compañía tecnológica. Hoy las organizaciones debemos asumir que la incertidumbre forma parte del entorno operativo.
En nuestro caso, trabajamos de forma continua para reforzar la resiliencia de la cadena de suministro, diversificando proveedores, incrementando la planificación y reduciendo dependencias críticas. Más que reaccionar ante cada crisis, el objetivo es construir un modelo preparado para escenarios cambiantes.
¿Qué regiones consideran hoy más críticas o vulnerables para su operación?
Las regiones donde confluyen tensiones geopolíticas, capacidad de fabricación tecnológica y grandes nodos logísticos son naturalmente las más sensibles. Asia sigue siendo un área estratégica para toda la industria tecnológica, pero también observamos con atención la evolución del comercio internacional, los corredores marítimos y determinadas restricciones regulatorias que pueden afectar al flujo de componentes.
¿Han tenido que redirigir producción, logística o aprovisionamiento para reducir riesgos?
En todo el sector existe una tendencia clara hacia la diversificación. No se trata únicamente de mover producción de un país a otro, sino de disponer de alternativas que permitan mantener la continuidad del negocio ante cualquier interrupción. La flexibilidad logística y la planificación anticipada son hoy tan importantes como la eficiencia.
¿Qué impacto están teniendo los nuevos aranceles, vetos tecnológicos y restricciones a la exportación en sus costes y en la disponibilidad de producto?
Las restricciones comerciales introducen complejidad adicional en la planificación y pueden generar incrementos de costes o mayores tiempos de aprovisionamiento en determinados mercados. No obstante, nuestro objetivo es minimizar el impacto sobre nuestros clientes mediante una gestión anticipada del inventario y una planificación global de la demanda.
¿Están trasladando estos cambios al canal o absorbiendo parte del impacto?
Nuestra prioridad es proteger al canal y ofrecer la mayor estabilidad posible. Siempre que es viable absorbemos parte del impacto mediante una mejor planificación y optimización de la cadena de suministro. Mantenemos una comunicación muy estrecha con nuestros partners para que puedan anticipar cualquier cambio y planificar sus proyectos con suficiente margen.
¿Prevén nuevas rondas de restricciones que puedan afectar a su porfolio?
Es un escenario que toda la industria contempla. La regulación tecnológica seguirá evolucionando y probablemente veremos nuevas exigencias tanto en materia comercial como de ciberseguridad y protección de datos. Nuestra estrategia consiste en diseñar soluciones suficientemente flexibles para adaptarse con rapidez a esos cambios.
Otro gran condicionante están siendo los nuevos requisitos de soberanía digital. ¿Cómo están adaptando su oferta?
La soberanía digital se está convirtiendo en un requisito de negocio, especialmente para administraciones públicas, infraestructuras críticas y organizaciones altamente reguladas. Cada vez existe una mayor demanda de transparencia sobre dónde se almacenan los datos, cómo se procesan y bajo qué jurisdicción operan los servicios.
Nuestra estrategia pasa por ofrecer soluciones que permitan cumplir con los distintos marcos regulatorios, facilitando diferentes modelos de despliegue —cloud, híbrido y on premise— para que cada organización pueda elegir la arquitectura que mejor se adapte a sus necesidades de cumplimiento y seguridad.
¿Han tenido que modificar acuerdos de distribución o alianzas estratégicas por motivos geopolíticos o regulatorios?
Más que hablar de cambios puntuales, diría que estamos reforzando continuamente nuestro ecosistema de alianzas para adaptarnos a un mercado mucho más dinámico. La capacidad de colaboración y la flexibilidad del canal son hoy activos estratégicos.
¿Están diversificando mayoristas o fabricantes para reducir dependencia de un único país o región?
La diversificación es una tendencia global. Reducir dependencias excesivas siempre mejora la resiliencia del negocio. En nuestro caso, seguimos apostando por un ecosistema sólido de partners y distribuidores que nos permita mantener la capacidad de respuesta independientemente del contexto internacional.
¿Cómo están ayudando a sus partners a navegar este nuevo entorno?
Nuestro papel consiste en aportar visibilidad y planificación. Trabajamos con los partners compartiendo previsiones, información sobre disponibilidad y mejores prácticas para gestionar proyectos a medio plazo. También les ayudamos a evolucionar hacia modelos de servicios gestionados, que aportan mayor estabilidad tanto al partner como al cliente final.
¿Qué medidas están implementando para garantizar continuidad operativa ante posibles interrupciones globales?
La continuidad pasa por varios ejes: diversificación de proveedores, planificación de inventario, automatización de procesos, monitorización continua de riesgos y una estrecha colaboración con nuestro ecosistema de partners. La resiliencia ya no depende de una única medida, sino de una estrategia integral.
¿Están invirtiendo en nuevas fábricas, nearshoring o acuerdos alternativos de producción?
Toda la industria está explorando modelos que incrementen la resiliencia, incluyendo iniciativas de regionalización y producción distribuida. Lo importante no es únicamente dónde se fabrica, sino disponer de capacidad suficiente para responder con rapidez ante cualquier interrupción.
¿Qué escenarios geopolíticos consideran más probables para los próximos 18 meses?
Esperamos un entorno donde la incertidumbre continúe siendo elevada. Probablemente veremos una mayor fragmentación tecnológica, más regulación, mayores exigencias de soberanía digital y un incremento de las inversiones en infraestructuras críticas y ciberseguridad. Las organizaciones tendrán que combinar innovación con capacidad de adaptación.
¿Qué oportunidades emergen en este nuevo mapa tecnológico?
Cada proceso de transformación genera nuevas oportunidades. Estamos viendo una fuerte demanda de arquitecturas Zero Trust, plataformas unificadas de ciberseguridad, servicios gestionados, protección de entornos híbridos, edge computing e inteligencia artificial aplicada tanto a la detección como a la respuesta frente a amenazas.
Además, la creciente preocupación por la resiliencia digital está situando a la ciberseguridad en el centro de la estrategia empresarial. Ya no se percibe únicamente como un mecanismo de protección, sino como un habilitador de la transformación digital y de la confianza necesaria para adoptar nuevas tecnologías.