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Cómo maximizar los beneficios de una recuperación económica digitalizada

  • Opinión

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La mayoría de la gente estaría de acuerdo en que las tecnologías digitales han jugado un papel fundamental en la preservación del funcionamiento de la sociedad durante la pandemia de la COVID-19. Es más, el sector de las TIC ha sido de los pocos casos de éxito financiero en 2020, como demuestra el aumento de precio de las participaciones de sus empresas más relevantes. Satya Nadella, director general de Microsoft, señaló que su empresa había asistido a sus clientes con «una transformación digital que llevaría dos años conseguir condensada en solo dos meses». Esta tendencia en el sector de las TIC y más ampliamente en la economía parece expandirse. Nuestra sociedad está asistiendo claramente a una aceleración digital enormemente optimizada, con un ritmo incluso superior al de las previsiones más optimistas.

El aumento del uso de soluciones digitales tanto por empresas como por consumidores parece haber llevado a la sociedad al umbral de la denominada «economía inteligente». Al reconocer este nuevo paradigma, varios gobiernos bien informados han apostado por el sector digital para dirigir sus planes macroeconómicos de recuperación. Corea del Sur, por ejemplo, anunció su «New Deal digital» en mayo: un ambicioso plan que pretende convertir un país digitalmente a la zaga en pionero a través de inversiones sustanciales en 5G, inteligencia artificial, computación en la nube y el Internet de las Cosas. El actual plan de estímulo fiscal de Alemania propone destinar 4.400 millones de euros a una inversión adicional en inteligencia artificial, computación cuántica y tecnologías 5G y 6G. También pretende destinar 6.100 millones de euros más a promover la digitalización de los servicios públicos e invertir en ciudades inteligentes. El gobierno de Japón ha presentado un conjunto de medidas de recortes y exención fiscal que redunden en el lanzamiento del 5G y aplicaciones asociadas como la fabricación inteligente. Otros países han establecido prioridades similares o van descubriendo paulatinamente las ventajas de hacerlo.

Estas inversiones gubernamentales en infraestructuras y ecosistemas digitales ayudarán sin duda a fomentar la resiliencia de sus países ante la COVID-19 y a potenciar sus recuperaciones económicas. Pero para que estos gobiernos maximicen los dividendos digitales en favor de sus sociedades, también será de crucial importancia el conjunto de políticas de impulso que garantice que el dinero de los contribuyentes esté bien invertido y proporcione la ventaja del pionero en un ecosistema nacional digital. Con esto en mente, Huawei Technologies se ha asociado con la consultora de gestión Arthur D. Little para valorar las políticas con mejores enfoques (enlace al informe aquí: http://www1-back.huawei.com/en/public-policy/digital-economy-policy), y poder fomentar así las economías digitales más sólidas e impulsar la recuperación económica.

Una economía digital tiene distintas facetas. Algunas partes de la cadena de valor digital global están dominadas por unos pocos países en la actualidad (por ejemplo, los servicios de software por Irlanda y Filipinas, y la fabricación de hardware por China y el Sudeste Asiático). Parecen áreas consolidadas para nuevos participantes. Sin embargo, otros elementos de la economía digital son intrínsecamente locales (por ejemplo, los servicios electrónicos gubernamentales, sanitarios y educativos, los servicios de asistencia y la conectividad).

Cuando los gobiernos consideren distintas opciones y prácticas para maximizar los beneficios de la economía digital al diseñar sus políticas, sugerimos que se tenga en cuenta que la generalización no sirve para cada caso particular. Hasta la fecha, la mayoría de prescripciones de políticas económicas han tendido a ser iguales para todos los países, independientemente de la fase de su desarrollo económico o de las prioridades nacionales. ¿Deberían orientarse las políticas de los países menos desarrollados a invertir sus limitados recursos en inteligencia artificial de vanguardia y esperar conseguir los mismos resultados? Creemos que la respuesta obvia es «no». Cada país es único o puede caracterizarse por un conjunto de rasgos digitales distintivos. Todos pueden beneficiarse de ventajas comparativas en la economía digital global. El reto consiste en identificar el área de acción de las políticas digitales nacionales de cada gobierno individual y en saber cómo hacerlo.

Para proporcionar asistencia en la creación de políticas y ayudar a desarrollar estrategias de enfoque, hemos identificado una serie de arquetipos de economía digital distintos. Esto permite a los gobiernos adoptar un enfoque más individualizado y exclusivo para mejorar sus políticas y objetivos de economía digital. Solo de esta manera podrán maximizarse los dividendos digitales.

Nuestro análisis de la cadena de valor de las TIC a nivel global incluye una comparativa detallada de políticas y capacidades beneficiosas. Las conclusiones de nuestra investigación son resultado de numerosas discusiones con expertos del sector de las TIC en transformación digital nacional y de una amplia revisión bibliográfica. La investigación también se nutre del reputado repositorio global de Arthur D. Little sobre estrategias de TIC nacionales y de su experiencia en el sector. Gracias a todo esto hemos conseguido generar siete arquetipos de economía digital de entre los cuales todo país podrá identificarse con alguno: Centros de innovación (IH, por sus siglas en inglés), Prosumidores eficientes (EP), Centrales de servicios (SP), Fábricas globales (GF), Centros de negocios (BH), Patrocinadores de TIC (IP) y Principiantes en TIC (IN).

Los siete arquetipos de economía digital con países de ejemplo

Asociar países a arquetipos ha dado como resultado dos conclusiones clave. En primer lugar, los arquetipos no son mutuamente excluyentes; un país puede presentar (también) algunas características de un segundo arquetipo. En segundo lugar, la transición hacia un arquetipo de mayor valor añadido es posible e incluso deseable, pero requiere un esfuerzo conjunto. Por ejemplo, Rumanía ha pasado de ser Patrocinador de TIC a convertirse en Central de servicios (especialmente en servicios de ciberseguridad). Finlandia, de Fábrica global a Centro de innovación. México ha evolucionado de Principiante en TIC a Fábrica global en un breve periodo de tiempo.

Nuestra investigación también sugiere que los países necesitan desarrollar rutas de creación de valor digital que se alineen con su arquetipo más afín aprovechando sus ventajas inherentes pero sin dejar de apoyarse en sus realidades económicas y tecnológicas, que a menudo son únicas.

Basándose en los arquetipos, la investigación va más allá y ofrece ciertas prioridades entre 23 áreas de políticas de gran relevancia en la economía digital, distribuidas en cuatro categorías temáticas. También proporciona ejemplos de mejores prácticas de todo el mundo, puntuadas por nuestro equipo de investigación según su eficacia y resultados finales. Las cuatro áreas temáticas, relacionadas entre sí, son: tecnología, capacidad, ecosistema y sector. A continuación se ofrecen recomendaciones resumidas de primer nivel.

Tecnología

La mayoría de países necesita mejorar su conectividad. Con independencia del arquetipo nacional, los gobiernos necesitan abordar problemas políticos y normativos relacionados con la banda ancha, el espectro, la protección de datos y la privacidad, y la computación en la nube.

Una estrategia de 5G basada en las mejores prácticas es esencial para sustentar la introducción de nuevas aplicaciones y servicios que necesiten velocidades de comunicación superiores y latencias inferiores. Esto resulta crucial para todos los arquetipos excepto para los Principiantes en TIC, cuyo objetivo principal debería ser implementar infraestructuras de comunicación consolidadas (4G, fibra) antes de invertir en 5G.

Capacidad

Para Centros de innovación, Prosumidores eficientes y Centrales de servicios, el objetivo debería ser desarrollar habilidades digitales de base más amplias, una educación más centrada en TIC así como habilidades especializadas.

Por otro lado, las políticas de desarrollo del personal de las TIC resulta esencial para Fábricas globales y Centros de negocios, ya que necesitarán acceso a un grupo más amplio de talentos para sustentar sus modelos de economía digital.

Los Patrocinadores de TIC y los Principiantes en TIC deberían centrar sus recursos primero en mejorar la concienciación digital general tanto entre individuos como entre empresas.

Ecosistema

La inversión en empresas digitales, las políticas de apoyo y las reformas orientadas a la «facilidad para hacer negocios» (EoDB) son esenciales para Centros de innovación, Prosumidores eficientes, Centrales de servicios, Fábricas globales y Centros de negocios, ya que estos grupos necesitan atraer la inversión del sector privado, especialmente en áreas que vayan en consonancia con las estrategias de su arquetipo correspondiente.

La regulación de la tecnología emergente resulta fundamental para Centros de innovación, Prosumidores eficientes, Centrales de servicios y Centros de negocios, ya que estos necesitan ofrecer entornos favorables para que las empresas digitales prueben las nuevas tecnologías e innoven.

Sector

Los Patrocinadores de TIC han empleado estrategias electrónicas gubernamentales para dar inicio a la creación de capacidades digitales y aumentar la concienciación y la digitalización de otros sectores en estas economías. También para los Principiantes en TIC es esencial estimular la demanda de servicios digitales en sus economías. Es frecuente que otros arquetipos hayan implementado estas estrategias en el pasado y no necesiten centrarse en ellas ahora.

Las políticas 4.0 son fundamentales para Fábricas globales y Prosumidores eficientes, ya que les permiten mantener la competitividad de fabricación en un mundo digitalizado, además de en la fabricación tradicional.

Los incentivos de la transformación digital parecen claros. Y la necesidad de lanzarse al cambio nunca había sido mayor. Sin embargo, las naciones solo podrán apreciar las ventajas de la transformación en su totalidad si construyen estrategias digitales sobre sus propios puntos fuertes y si las políticas para acometerla mantienen una jerarquía, tienen un objetivo y son eficientes.

Andrew Williamson, Vicepresidente de Asuntos Públicos y Financieros en Huawei Technologies