Preparados para el final de la crisis: las empresas se pasan inevitablemente a la nube

  • Opinión

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No cabe ninguna duda de que estamos viviendo una crisis que pasará a la historia. En cuestión de horas, miles de lugares de trabajo fueron vaciados, muchas empresas se vieron obligadas a cerrar y se impuso el teletrabajo como fórmula generalizada. Se estima que las medidas de confinamiento han afectado a casi 2.700 millones de trabajadores en el mundo, según datos de la Organización Mundial del trabajo.

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentaron muchas organizaciones, es que no todas estaban igualmente preparadas para este reordenamiento forzoso. De hecho, un reciente estudio realizado por IDC sobre el impacto del COVID-19 mostró que, para el 30% de los encuestados, el uso de herramientas básicas de trabajo a distancia seguía siendo un desafío. Sin embargo, esta pandemia solo ha puesto de relieve la necesidad de las empresas de adaptarse rápidamente a cualquier escenario. La agilidad es una característica clave. Anticiparse a lo que se avecina, actuar con rapidez ante los cambios y responder con mayor decisión a las demandas de los clientes, los cambios del mercado y las amenazas competitivas son lo que marcará la diferencia de las empresas del futuro. Y esta agilidad se consigue con tecnologías del presente. 

Según un informe de la CEOE, “el desarrollo de la sociedad digital debe pasar por la adopción y respaldo de servicios digitales claves como el cloud computing”, motor que sin duda supone el aumento de la resiliencia y agilidad de cualquier organización.

Del cara a cara, a lo virtual

Es muy probable que el COVID-19 marque el fin de la era presencial, la cual ya se venía poniendo en cuestión a causa de una crisis ambiental, que, si bien se ha visto relegada por problemas más inminentes, no ha dejado de estar ahí.

Y parece que esta situación en la que nos encontramos era temporal, una simple alteración en un mundo que pronto debería "volver a la normalidad". Sin embargo, las empresas deben prepararse para el hecho de que el mundo tal como lo conocemos ya no existe. Esto significa que deben revisar su forma de organizarse, repensar completamente su estrategia y sus prácticas profesionales, y adoptar una cultura más ágil, que les permita adaptarse no solo a los desafíos surgidos por el COVID-19, sino a todos aquellos que se presenten en el futuro.

La agilidad ya no es algo opcional

Desde hace algún tiempo, las empresas han ido evolucionando impulsadas por cuatro factores: el desarrollo tecnológico, el aumento de los niveles de globalización, la demanda de los consumidores y la emergencia climática... a los que se añade ahora la emergencia sanitaria.

Hasta ahora, algunas compañías no han reconocido la agilidad como algo necesario, y han sido lentas a la hora de adoptar el modelo digital. Según datos de Eurostat de 2018, solo un 22% de las empresas españolas utilizan servicios cloud, frente al 65% en Finlandia, que encabeza la lista, o el más del 40% en Reino Unido, si bien la media europea es de cerca del 26%. Las actitudes de resistencia al cambio que han ido lastrando la adopción cloud, ya no son compatibles en un contexto que requiere que las organizaciones respondan a las demandas de forma inmediata. La nube ofrece lo mejor de la revolución digital, como "mayor cooperación, relaciones, interacción humana" a través de servicios de funcionamiento fluido y fácil acceso a los datos. ¿Por qué prescindir de ella?

Decenas de organizaciones están reinventando sus operaciones para crear valor donde se necesita... y esto es sólo el comienzo. La crisis ha requerido niveles extremos de adaptabilidad y la recuperación exigirá el mismo esfuerzo. Para ser claros, los que no sean ágiles no lo conseguirán.

Regreso al futuro... del trabajo

Nadie fue capaz de predecir la pandemia, pero habiendo sufrido sus consecuencias, varias dinámicas positivas están emergiendo gradualmente:

- Las diversas herramientas de colaboración han demostrado que pueden ofrecer intercambios fluidos y aumentar la inteligencia colectiva de los equipos. Las empresas más flexibles siguen innovando a pesar de las circunstancias.

- Los que todavía se muestran escépticos con respecto al teletrabajo han tenido mucho tiempo para ver que el cara a cara no significa eficiencia. Con el tiempo, los empleados se podrán beneficiar de un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida privada, si se les da la oportunidad de organizarse como les parezca.

- Además, podrán elegir dónde quieren vivir. Cada vez más personal directivo desea abandonar las áreas metropolitanas y crear polos de competitividad en otros lugares. Esto será posible gracias a una infraestructura tecnológica realmente potente, que posibilite trabajar "más allá de las cuatro paredes" de una oficina.

Inmersos como estamos en estas dinámicas de trabajo, es poco probable que regresemos al punto de partida. El final de la crisis sanitaria nos obligará a hacer balance, pero ya podemos anticipar lo que sucederá: la llegada real de la transformación digital, que hasta ahora era más un titular que una realidad, apoyada por el enorme potencial de la nube.

Adolfo Pellicer, Country Manager de Workday Iberia

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