La sanidad está lejos de haber conseguido el máximo beneficio de la tecnología

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Para una correcta digitalización de la sanidad con capacidad de evolución se necesita una estrategia con visión holística y de largo plazo. La reducida tasa de absorción de España respecto a la ejecución de fondos europeos es un problema para un sector que necesita un nivel de financiación importante y continuado para abordar la digitalización.

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El impulso de la transformación digital en el sector sanitario estará condicionado, entre otras cuestiones, por la capacidad de ejecutar las ayudas europeas al ritmo adecuado y por como afronta retos como la interoperabilidad, la experiencia de usuario o la ciberseguridad. Estas son algunas de las conclusiones del informe “Transformación de la Sanidad: innovación digital y fondos europeos” encargado por la Asociación @aslan para conocer más en detalle qué retos, tecnologías y opciones de financiación tiene este sector ante su digitalización.

Retos tecnológicos del sistema sanitario

El Sistema Nacional de Salud cuenta en estos momentos con más de 3.000 centros de salud, unos 10.000 consultorios de atención primaria y más de 460 hospitales donde trabajan casi 667.000 profesionales. Con estos datos, que reflejan las muchas áreas y agentes implicados, la digitalización del sector sanitario es, cuanto menos, una tarea compleja y extensa. Pues bien, el informe señala que en el pasado las inversiones ni han sido suficientes, ni se han ejecutado a un ritmo adecuado.

Está claro que sin un nivel de financiación importante y continuado, es imposible abordar la digitalización de la sanidad. Para revertir esta tendencia, los fondos Next Generation EU aportarán a las CCAA 348,6 millones de euros para la transformación digital de la sanidad entre 2021 y 2023. Sin embargo, las tasa de absorción de España respecto a la ejecución de fondos europeos es muy baja, situándose en torno a un 40%.

La ejecución de las ayudas no es un problema de falta de fondos o de disponibilidad de tecnología. El informe apunta a la burocracia, la falta de medios humanos para ejecutar los presupuestos disponibles y, en determinados casos, la falta de recursos de los organismos beneficiarios para aportar la cofinanciación, como factores limitantes.

Más allá del reto de aprovechar las ayudas, hay otros desafíos relacionados directamente con la innovación tecnológica como la experiencia de usuario, la gestión del dato, la interoperabilidad y la asistencia remota. En el caso de los usuarios, el informe señala que hay que actuar sobre el conjunto de factores y elementos relativos a la interacción del usuario con el entorno sanitario, es decir, sobre la diversidad de los canales de comunicación, la personalización de la atención, así como mejorar la fiabilidad y disponibilidad en tiempo real de la información.

Por otra parte, la descentralización de competencias en materia de sanidad genera problemas para la utilización integrada de los datos de salud. La tecnología facilita modelos más predictivos que repercutirán en la calidad asistencial. A esto, por su naturaleza y contenido, hay que añadir la dificultad que supone implementar las medidas necesarias que hay que tomar respecto a la confidencialidad, la protección y la seguridad de los datos.

Para facilitar la movilidad de los usuarios y garantizar la equidad y la calidad en la prestación de los servicios en un entorno descentralizadas como el sanitario, un factor clave es la interoperabilidad de los sistemas. Asimismo, existen múltiples aplicaciones relacionadas con la asistencia remota como, por ejemplo, consultas virtuales, telemonitorización o seguimiento de crónicos, siendo importante cerrar la ‘brecha digital’ y proporcionar los medios adecuados, especialmente a los mayores, para acceder al sistema sanitario.

Tecnologías disruptivas y transversales

En cuanto a las tecnologías disruptivas, destaca el uso del Big data para ayuda al diagnóstico, análisis de historias clínicas o personalización de tratamientos; la IA para tratamiento de crónicos y reducción de tiempos entre pruebas y diagnóstico; o la Realidad Virtual y Aumentada para formación de profesionales, por ejemplo, en UCI o en intervenciones quirúrgicas.

Desde un punto de vista transversal, hay que hacer una mención especial a la ciberseguridad, ya que, según el Centro Criptológico Nacional (CCN), el número total de incidentes detectados en el sistema público de salud español en 2021 y los primeros meses de 2022 asciende a 3.393. Esto es debido al gran volumen de información personal, clínica, financiera y de investigación que maneja el sector y por el uso de tecnología legacy con redes poco o mal gestionadas.

Por otro lado, son importantes las infraestructuras HPC para la investigación sanitaria, el almacenamiento, el procesamiento y análisis de los datos, y las comunicaciones. El SNS (Sistema Nacional de Salud) genera una enorme cantidad de datos al año derivados de su volumen de actividad, y muchos de ellos deben ser accesibles desde diversos lugares y dispositivos, por lo que la digitalización de la sanidad precisa redes cada vez más rápidas e inteligentes.