Las consultoras fijan cuatro prioridades tecnológicas para España

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La innovación, el despliegue de la IA, la autonomía estratégica y la gobernanza concentrarán buena parte de las decisiones de empresas e instituciones en el nuevo curso económico. Será necesario definir nuevos mecanismos de financiación que mantengan el impulso inversor en digitalización tras el fin de los fondos europeos.

La Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC) señala que la innovación, la inteligencia artificial, la autonomía estratégica y la gobernanza tecnológica marcarán las decisiones de empresas e instituciones en el nuevo curso económico. La aceleración de la competencia internacional obliga a España a transformar sus capacidades digitales en productividad, industria y seguridad.

El sector advierte de que la tecnología se ha convertido en un asunto de país y que su despliegue condicionará la competitividad, el empleo y el margen de actuación de España y Europa.

La asociación subraya que España debe convertir sus capacidades científicas y digitales en productividad, capacidad industrial y bienestar, en un contexto marcado por la aceleración de la competencia global y la irrupción de tecnologías de frontera como la inteligencia artificial, la computación cuántica o la ciberseguridad.

José María Beneyto, presidente de la AEC, cree que “España cuenta con una base científica, industrial y empresarial sólida para ganar peso en la nueva economía tecnológica”, aunque advierte de que es necesario acelerar la transferencia de conocimiento y convertir la innovación en soluciones de mercado y empleo de calidad.

 

Convertir la innovación en productividad real

El primer reto identificado por la AEC consiste en lograr que la innovación tecnológica se traduzca en mejoras efectivas de productividad y en nuevos modelos de negocio. España dispone de universidades, centros de investigación y sectores industriales con capacidad para desempeñar un papel relevante, pero persisten dificultades para transformar el conocimiento científico en aplicaciones comerciales y para movilizar inversión hacia la industrialización.

La asociación advierte de que será necesario definir nuevos mecanismos de financiación que mantengan el impulso inversor en digitalización una vez finalizado el ciclo extraordinario de los fondos europeos.

 

Llevar la inteligencia artificial a resultados concretos

La inteligencia artificial entra en una nueva etapa. Tras la fase de experimentación, empresas y administraciones deben incorporarla a procesos, productos y servicios para mejorar productividad, calidad y toma de decisiones.

Para ello, será imprescindible disponer de datos de calidad, infraestructuras adecuadas, sistemas seguros y profesionales preparados, además de revisar procesos y responsabilidades para combinar capacidades humanas y tecnológicas.

La AEC destaca que la IA avanza junto a tecnologías como la computación cuántica, la automatización, la robótica o el edge computing, cuya convergencia abre nuevas posibilidades para la industria, la salud, la energía, los servicios financieros y las administraciones públicas.

La presentación del modelo Kimi K3 de Moonshot AI ilustra la velocidad de esta evolución y la creciente competencia internacional en modelos, talento e infraestructuras.

 

Reducir dependencias y reforzar la seguridad tecnológica

El tercer desafío consiste en fortalecer la capacidad de España y Europa para desarrollar, adquirir y proteger tecnologías estratégicas. La autonomía estratégica exige identificar capacidades esenciales, reforzar cadenas de valor y construir alianzas que amplíen el margen de decisión en una economía interconectada.

La ciberseguridad ocupa una posición central. La digitalización multiplica las oportunidades de innovación, pero también la exposición de empresas e infraestructuras críticas a nuevas amenazas. La resiliencia tecnológica, la protección de datos y la continuidad operativa se consolidan como responsabilidades de primer nivel para los órganos de dirección.

Las tecnologías de doble uso y la transformación digital de la defensa también forman parte de esta agenda, con aplicaciones civiles y militares que requieren mayor colaboración entre administraciones, empresas y centros de investigación.

 

Gobernar la transformación y preparar a las personas

El cuarto reto consiste en construir modelos de gobernanza que permitan incorporar nuevas tecnologías con seguridad, responsabilidad y confianza. La velocidad de la innovación obliga a anticipar riesgos, definir responsabilidades y evaluar el impacto de las decisiones tecnológicas.

Al mismo tiempo, la transformación tecnológica exigirá una evolución profunda de las competencias profesionales. Beneyto señala que “gobernar las nuevas tecnologías significa orientar su uso, definir responsabilidades y preparar a las personas para trabajar con ellas”.

La AEC subraya que el despliegue tecnológico será sostenible cuando se traduzca en crecimiento, confianza y nuevas oportunidades.