El uso no laboral de la inteligencia artificial se dispara hasta el 73%
- En cifras
La IA ha dejado de ser una herramienta centrada en el trabajo para convertirse en un asistente personal que influye en la vida cotidiana y en las decisiones de consumo. Los usuarios avanzados consolidan un vínculo íntimo con estas herramientas, hasta el punto de utilizarlas como filtro de información y compras.
La relación con la inteligencia artificial ha experimentado un giro profundo en el último año. Según datos del informe Trends Review 2026 de VML The Cocktail, en junio de 2024, casi la mitad de las interacciones con ChatGPT estaban relacionadas con el trabajo, pero esa cifra ha caído al 27% en 2025. En paralelo, crecen los usos orientados al aprendizaje, la organización del día a día y el apoyo emocional.
El estudio muestra que el 23% de la población adulta española ya es usuaria avanzada, interactuando con la IA de forma compleja, repreguntando y asignándole roles específicos. Un 35% de los usuarios avanzados afirma haber puesto nombre a la herramienta de IA que utiliza habitualmente, reflejando una relación más cercana y personalizada.
Los jóvenes lideran la adopción emocional y cotidiana
La tendencia es especialmente visible entre adolescentes. El 86% ha utilizado IA en el último mes. Aunque su uso principal sigue siendo académico, emerge un enfoque más íntimo. El informe destaca que un 15% de las chicas adolescentes reconoce utilizarla para hablar de temas más personales.
La IA se percibe como un espacio sin fricciones, con respuestas inmediatas y sensación de acompañamiento constante, en contraste con el desgaste natural de las relaciones humanas o la saturación del entorno digital tradicional.
El cambio en la relación con la tecnología también transforma la forma de informarse y comprar. El 40% de los usuarios avanzados utiliza la IA para evaluar productos y servicios antes de adquirirlos, convirtiéndola en un filtro inicial que organiza la información y reduce la sobrecarga del ecosistema digital.
Este comportamiento se consolida con la disposición a pagar. Un 20% de los usuarios avanzados ya paga por algún formato de acceso a servicios premium de inteligencia artificial. La IA se convierte así en un intermediario clave entre marcas y consumidores.
El informe advierte que la IA no solo media la relación con el consumidor, sino que también prioriza las opciones que aportan mayor valor, redefiniendo la competencia. Marketing y experiencia de cliente convergen en una única función, ya que la conversación social sobre una marca condiciona cómo será interpretada por los modelos de lenguaje.
Las marcas se ven obligadas a trabajar para la IA. Esto implica que las compañías deberán reforzar su foco en el cliente para mantener relevancia en un entorno donde la IA actúa como filtro, prescriptor y mediador.