Tendencias que marcarán el futuro del empleo en plena era de la inteligencia artificial

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La IA, el desajuste de talento y la rápida obsolescencia de habilidades están acelerando un cambio estructural en el mercado laboral global. ManpowerGroup reclama rediseñar roles, liderazgo y formación para afrontar un entorno más incierto

En el marco del Foro Económico Mundial de Davos, ManpowerGroup ha presentado “El factor H: Tendencias del futuro del empleo – la ventaja humana en la era digital”, su informe global anual que analiza las dinámicas que están transformando el mercado laboral. El estudio identifica una serie de tendencias clave agrupadas en cuatro grandes fuerzas que están redefiniendo el trabajo en un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la inteligencia artificial y los cambios demográficos y sociales.

 

Súper equipos híbridos

El informe señala que los roles laborales están siendo rediseñados para integrar el conocimiento humano con la inteligencia artificial, no para sustituirlo. La IA deja de ser un apoyo puntual y pasa a convertirse en un actor integrado en los flujos de trabajo, lo que exige nuevos modelos de liderazgo y supervisión.

La automatización, advierte ManpowerGroup, debe aplicarse con criterio: sustituir indiscriminadamente tareas humanas puede erosionar la calidad, el conocimiento interno y la experiencia de cliente. A ello se suma el auge del talento por proyectos, con equipos temporales y multidisciplinares que aportan agilidad, pero plantean desafíos en estabilidad, bienestar y desarrollo profesional.

En el ámbito de la adaptación acelerada, la alfabetización en IA se convierte en una competencia básica que va más allá del uso de herramientas, e incluye pensamiento crítico, ética, diseño de prompts y capacidad para evaluar resultados generados por sistemas inteligentes.

Las habilidades humanas, como creatividad, empatía, juicio ético, resolución de problemas, ganan protagonismo como elementos diferenciales frente a la automatización. El impacto de la IA en la productividad genera nuevas presiones y obliga a redefinir cómo se mide el desempeño. Paralelamente, el upskilling vive un renacimiento y la formación continua se consolida como eje de la empleabilidad ante la rápida obsolescencia de habilidades.

El informe también describe un cambio de reglas en el mercado laboral. Las políticas rígidas de presencialidad están provocando pérdida de talento, especialmente entre perfiles de alto rendimiento, y los puestos totalmente presenciales tardan un 23% más en cubrirse.

La confianza en líderes e instituciones continúa disminuyendo, lo que abre una oportunidad para que las empresas se conviertan en fuentes fiables de información. Persisten brechas de equidad salarial y de oportunidades, especialmente entre trabajadores esenciales, mientras que el crecimiento de la IA y los centros de datos dispara el consumo energético, obligando a integrar sostenibilidad y eficiencia en las estrategias de talento.

Por último, la crisis de sucesión se intensifica. El envejecimiento de la población activa y la escasez de perfiles cualificados agravan el desajuste de talento. Los títulos académicos pierden peso como garantía de empleabilidad frente a las habilidades prácticas y el aprendizaje continuo.

La jubilación de profesionales sénior amenaza el conocimiento crítico de las organizaciones, lo que convierte a la IA y a la mentoría intergeneracional en herramientas clave para preservarlo. Además, disminuye el número de profesionales que aspiran a puestos directivos, lo que obliga a las empresas a invertir en bienestar, desarrollo y liderazgo resiliente.