El mercado de la distribución se ha reformulado en los últimos tres años de manera muy significativa en España, en parte por la situación de crisis vívida pero, sobre todo, por los cambios tecnológicos que estamos viviendo.
La vertiginosa aceleración tecnológica que estamos viviendo en estos últimos años, hace que los clientes a duras penas puedan asimilar el ritmo de innovación y aprovechar las ventajas.
Después de un 2014 con muy buenos resultados en nuestro mercado, se nos presenta un 2015 también con mucho optimismo. Las empresas necesitan seguir invirtiendo para ser cada día más competitivas, y además diferenciarse no sólo por el precio: la obligación es ser competitivos en todos los aspectos.