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Crece la demanda de soluciones de seguridad para proteger la nube

  • Seguridad

Seguridad cloud

La crisis generada por la COVID-19 ha provocado un cambio radical en los entornos de trabajo, impulsando una migración masiva hacia entornos cloud. Los servicios de seguridad gestionados son fundamentales a la hora de abordar las políticas de seguridad en este nuevo escenario, y serán los que alcancen las tasas de crecimiento más altas, cercanas al 27%.

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Aunque el 80% de las empresas han visto cómo sus ventas han caído al 30%, únicamente el 43% espera que el gasto en TI sea inferior al previsto en 2020. De hecho, el 74% se está centrando en la optimización de costes evolucionando hacia la nube para aplanar la curva de desaceleración. Así se ha puesto de manifiesto en el evento “Seguridad en nube pública en el escenario actual post-COVID”, organizado por IDC Research España, en colaboración con Check Point Software Technologies, donde se ha constatado como las empresas están realizando una mayor previsión de gasto para estabilizar la nueva digitalización, y la seguridad aparece como un pilar fundamental.

Según IDC, son tres los retos a los que se están enfrentando las empresas españolas en el escenario post COVID-19: mejorar la eficiencia operativa de la organización, asegurar la continuidad del negocio e identificar y reducir los costes de funcionamiento. Para garantizar el cumplimiento de estos objetivos, se requiere que el modelo de TI de la organización garantice la seguridad y privacidad de la información. Es por ello que el mercado de la ciberseguridad no solo se ha fortalecido durante la pandemia, sino que experimentará un auge aún mayor en la nueva normalidad, ya que garantizar la gestión de las identidades en un entorno 100% digital ha pasado a ser la principal prioridad.

Investigaciones de IDC Research España indican que el crecimiento del gasto total en ciberseguridad en 2020 en España será del 6%, al alcanzar los 1.381 millones de euros. Los servicios de seguridad gestionados serán los que alcancen las tasas de crecimiento más altas, cercanas al 27%. Según la consultora, el protagonismo de los servicios gestionados de seguridad se debe a que son fundamentales a la hora de abordar las políticas de seguridad en este nuevo escenario.

Al respecto, Mario García, director general de Check Point para España y Portugal, señala que “la crisis generada por la COVID-19 ha provocado un cambio radical en los entornos de trabajo, lo que ha impulsado una migración masiva hacia entornos cloud. Sin embargo, las compañías están encontrando muchas dificultades para hacerlo de forma exitosa y, sobre todo, segura. En este sentido, se ha producido un crecimiento muy significativo en la demanda de soluciones de seguridad centradas en proteger la nube, que en la actualidad se han configurado como un pilar fundamental para las empresas”.

Desde Check Point advierten de la necesidad de optimizar los niveles de seguridad de estos entornos, puesto que en los últimos tiempos se está vislumbrando una tendencia por parte de los cibercriminales para aprovechar el bajo nivel de protección de los servicios de nube pública con el objetivo de instalar programas maliciosos, pero también para utilizarlos como hosting para páginas web falsas. Todo esto hace que la seguridad cloud se convierta en una prioridad de máximo nivel para las empresas.

En la nueva normalidad irrumpen con fuerza los modelos de responsabilidad compartida ya que la seguridad en la nube es crítica para acelerar el viaje a la transformación. Por tanto, IDC Research confirma que cualquier solución de seguridad ha de incluir tres elementos fundamentales para que las empresas gestionadas en nubes dinámicas estén protegidas: integración nativa, protección amplia y gestión y automatización. Como consecuencia, la seguridad de la infraestructura en la nube, que incluye las ubicaciones de centros de datos, hardware de computación/red/almacenamiento, routers, conmutadores y balanceadores de carga, HVAC, electricidad, etc. corre a cargo del proveedor. Sin embargo, es responsabilidad del cliente utilizar la nube.

“Mover cargas de trabajo y datos a la nube pública significa que la responsabilidad de seguridad se va a compartir entre el proveedor y la empresa”, aclara José Antonio Cano, director de Análisis de IDC.