La disrupción tecnológica transforma carreras profesionales
- Formación
En un mercado laboral marcado por la IA y la automatización, gestionar la propia carrera es ya una competencia estratégica. La inteligencia artificial no sustituye el talento humano, pero sí vuelve obsoleto un modelo profesional basado únicamente en ejecutar tareas definidas y esperar que eso sea suficiente.
La transformación digital lleva años redefiniendo procesos, modelos de negocio y estructuras organizativas. Pero, según plantea Mariana Hernández-Delfino en el libro “Bloom! Gestión de carrera en tecnología desde la experiencia y la evidencia”, la disrupción tecnológica ya no solo ocurre en las empresas: también está ocurriendo en las carreras profesionales de quienes trabajan en el sector.
En un mercado laboral marcado por la IA, la automatización y la necesidad de recualificación constante, la autora sostiene que gestionar la propia carrera se ha convertido en una competencia estratégica.
“La tecnología cambia las empresas, pero también cambia la forma en la que las personas construyen su carrera. En un entorno donde los roles evolucionan cada vez más rápido, no basta con hacer bien el trabajo y esperar a que el reconocimiento llegue. La carrera profesional necesita estrategia, revisión y una gestión activa”, afirma Hernández-Delfino G.
La transformación digital también le ocurre a las personas
El texto plantea que la disrupción tecnológica lleva años ocurriéndole a las empresas, y ahora le está ocurriendo a las personas. Y la mayoría, lejos de gestionarla, la está sufriendo.
El Foro Económico Mundial estima que el 61% de los trabajadores necesitará recualificación antes de 2027. En tecnología, ese porcentaje no es una previsión: es una descripción del presente. Los roles cambian de contenido cada 18 meses, y las habilidades que hoy diferencian mañana se convierten en requisitos mínimos. Aun así, la mayoría de los profesionales del sector siguen gestionando su carrera de forma reactiva, respondiendo a lo que surge, esperando reconocimiento externo y sin un mapa propio.
La autora subraya que la IA no sustituye el talento humano, pero sí vuelve obsoleto un modelo profesional basado únicamente en ejecutar tareas definidas y esperar que eso sea suficiente.
Las habilidades técnicas se aprenden, se actualizan, se certifican. Lo que se vuelve crítico es saber quién eres profesionalmente, tener claridad sobre qué quieres construir y tomar decisiones estratégicas sobre tu propio desarrollo.
En un entorno de cambio permanente, la carrera profesional no puede ser algo que simplemente sucede. Debe gestionarse como cualquier proyecto tecnológico: con objetivos, metodología, revisiones periódicas y una distinción honesta entre lo que se puede controlar, lo que se puede influir y lo que no.