Energía y telecomunicaciones son los sectores más maduros en digitalización profunda

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Para el 80% de las compañías, la siguiente gran ola de digitalización será más profunda y pasará por el rediseño estructural de sus procesos de negocio, así como por la transición a la nube del mapa completo de sistemas e infraestructuras que le dan apoyo. Ese mismo 80% afirma que dicho proceso les permitirá ganar flexibilidad estratégica y operativa.

El rediseño estructural de los procesos de negocio, así como la transición a la nube del mapa completo de sistemas e infraestructuras que le dan apoyo, serán los protagonistas absolutos de la próxima ola de transformación digital de empresas y Administraciones públicas. Así lo indica el Informe Ascendant Madurez Digital 2022 de Minsait, una compañía de Indra que señala que un 40% de las empresas ya incluye las iniciativas de modernización y crecimiento en la nube como pilares de su actual plan estratégico, un porcentaje que llegará al 80% en un par de años.

Del informe se desprende que un 80% de las más de 100 compañías analizadas afirma que su principal motivación para embarcarse en un proceso tan complejo es la garantía de ganar en flexibilidad estratégica y operativa, imprescindible para garantizar su permanencia en un escenario de cambio, presente y futuro, marcado por la incertidumbre.

La diferencia principal entre la anterior etapa de transformación digital y la que viene es el foco. Como explica Silviano Andreu, director de Estrategia e Innovación en Minsait, “hasta ahora, la digitalización se ha centrado en los procesos de relación con el cliente y la inteligencia de negocio, pero en general no se ha avanzado lo suficiente en las aplicaciones que soportan los sistema críticos de la organización, como puedan ser las cadenas de aprovisionamiento, la fabricación de productos, o el procesamiento de servicios y tecnologías legadas. La digitalización tampoco ha entrado de lleno en los sistemas de recursos humanos ni en los económico financieros. De lo que estamos hablando ahora es de modernizar y migrar todos los sistemas de forma integral a infraestructuras de nube con garantías de seguridad y soberanía del dato. Se trata de dar un paso imprescindible para cerrar el gap entre nativos digitales y jugadores tradicionales”.

Modernización desigual

Efectivamente, pocas son las compañías que se han lanzado plenamente a modernizar los sistemas que soportan el corazón de sus operaciones, debido, entre otros factores, al riesgo percibido por el cambio tan drástico que supone en la operativa y en el núcleo de sus sistemas. Así, la mayoría se ha adaptado a los nuevos escenarios de forma aislada y coyuntural, no como una estrategia global de negocio.

Donde se observan avances significativos es en la modernización de los puestos de trabajo, acelerada por la pandemia, con un 58%; en los sistemas comerciales, con un 50%; y en los económico-financieros, con un 36%. Los ámbitos de información y los relacionados con el dato tienen también un grado de modernización más elevado, con algo más de un 41% de las empresas que afirma tener modernizados los ecosistemas de datos, destacando la flexibilidad y capacidad de escalar que les proporciona la nube para la gestión y el tratamiento de la información. Frente a estos avances, el 65% de las organizaciones aún tiene sus sistemas core sobre tecnologías tradicionales no digitales.

Por sectores, las empresas más avanzadas en iniciativas de modernización y crecimiento en nube son las telecomunicaciones y las energéticas, que muestran altos niveles de madurez en casi la totalidad de los sistemas. En el caso concreto de energía, el 91% de las empresas ha implementado sistemas modernizados; y en el de telecomunicaciones, a pesar del avance, todavía debe consolidar las actividades en curso para alcanzar una estrategia integrada. Junto a ellos, el sector de media ha dado grandes pasos para responder a un perfil de consumo digital cada vez más exigente y donde la agilidad y los modelos de gestión del dato son claves para mantener a los consumidores. A medio camino se quedan la banca u otros proveedores de servicios financieros.

Otros sectores más retrasados son construcción, industria y servicios, consumo o seguros donde, si bien hay claros intereses para llevar a cabo la modernización de los sistemas tecnológicos, aún no han tomado la delantera en los procesos de decisión al más alto nivel. En última instancia, se sitúan las Administraciones públicas, de las que solo el 13% ha modernizado sus sistemas y apenas el 47% prevé evolucionarlos. La falta de recursos humanos, la obsolescencia tecnológica o los miedos para adaptar los procesos más críticos son sus principales limitaciones.