Las ventas de tarjetas gráficas caen un 36% en España
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La fuerte subida de precios registrada durante 2026 está frenando las compras de los consumidores, especialmente en España, donde el precio llegó a alcanzar los 556 euros. El éxito comercial del cuarto trimestre dependerá de la capacidad del canal para acercar los precios a niveles más asumibles para los consumidores.
Tradicionalmente, el otoño marca el inicio de una de las temporadas más fuertes para el mercado de PC gaming. Los usuarios suelen renovar componentes antes de los grandes lanzamientos de videojuegos y de campañas comerciales como Black Friday o Navidad. Sin embargo, los datos del canal de Context correspondientes a agosto de 2026 muestran una realidad diferente.
En los principales mercados europeos, el precio de las tarjetas gráficas ha aumentado de forma significativa durante los últimos ocho meses, provocando un desplome generalizado de la demanda. En todos los países analizados, las ventas en unidades registran descensos de dos dígitos respecto a los niveles de 2025.
España destaca como uno de los países donde la subida de precios ha tenido un mayor impacto sobre la demanda. El precio medio de venta de una tarjeta gráfica en el canal pasó de 345 euros en 2024 a 417 euros en 2025 y alcanzó los 486 euros de media durante los primeros ocho meses de 2026, lo que representa un incremento interanual del 17%. Además, durante abril el precio llegó a alcanzar los 556 euros.
La consecuencia directa ha sido una fuerte contracción de las ventas. Las unidades vendidas en España cayeron un 36% respecto a los niveles de 2025. Según el análisis, los consumidores españoles muestran una elevada sensibilidad al precio y reaccionan especialmente cuando las tarjetas gráficas superan la barrera psicológica de los 400 euros. Una vez rebasado ese umbral, la velocidad de salida del producto en los lineales cae de forma notable.
La situación se repite en toda Europa
Aunque España es uno de los mercados más afectados, el fenómeno es generalizado. En Alemania, el precio medio se disparó un 52%, pasando de 545 euros en 2025 a 829 euros durante 2026. A pesar de ser uno de los mercados con mayor predisposición hacia productos de gama alta, las ventas cayeron un 26%.
Francia registró el mayor desplome de volumen de toda Europa. Los precios aumentaron un 19%, hasta 532 euros, mientras las ventas se hundieron un 45%. El mercado francés mostró una fuerte resistencia cuando los precios superaron los 500 euros.
En Reino Unido, el incremento fue más moderado, del 7%, alcanzando un precio medio de 571 euros. Aun así, las ventas retrocedieron un 26%.
Por su parte, Polonia, considerado uno de los grandes centros de distribución de tarjetas gráficas en Europa Central, registró una subida del 10%, hasta 569 euros, y una caída de las ventas del 23%, la menor de los mercados analizados.
Italia constituye el caso más singular. A pesar de que los precios apenas aumentaron un 1,6%, hasta los 492 euros, las ventas descendieron un 44%, uno de los peores resultados del continente.
Los jugadores están retrasando las compras
El comportamiento observado por el canal apunta a que los usuarios no han desaparecido, simplemente están esperando. La caída de unidades vendidas en todos los mercados sugiere que muchos jugadores y entusiastas del PC han optado por posponer la actualización de sus equipos a la espera de mejores oportunidades de compra.
Los analistas consideran que existe una demanda acumulada desde principios de año que podría activarse durante el último trimestre si los distribuidores aplican descuentos suficientemente agresivos.
La evolución del mercado durante el denominado "Golden Quarter", que engloba Black Friday y la campaña navideña, dependerá en gran medida de la política de precios de fabricantes y distribuidores. Los datos de 2024 y 2025 muestran que las ventas aumentaron entre un 36% y un 69% durante el cuarto trimestre cuando los precios promocionales regresaron a los niveles más bajos del año.
En Europa Central y del Sur, esos niveles históricamente atractivos se situaban entre 330 y 420 euros, mientras que en Alemania y Reino Unido oscilaban entre 400 y 520 euros. Los expertos advierten de que pequeñas rebajas del 5% sobre los precios actuales probablemente no serán suficientes para convencer a los consumidores más sensibles al coste.
Para los distribuidores que mantienen inventario elevado, la decisión será estratégica: preservar márgenes con un volumen reducido de ventas o aplicar descuentos más profundos para estimular la demanda y evitar acumulación de stock de cara a 2027.