Jose María García, Esprinet: “La geopolítica ya no es un factor de contexto: hoy es una variable central de gestión”
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El Country Manager de Esprinet Ibérica advierte que los conflictos armados, las tensiones entre bloques y las nuevas exigencias de soberanía digital están reconfigurando por completo la cadena global de suministro. Según García, cualquier cuello de botella puede impactar de forma inmediata en costes, plazos y disponibilidad.
Conflictos armados, guerras de aranceles y exigencias de soberanía digital están reconfigurando cadenas de suministro, acuerdos de distribución y certificaciones. El canal y los fabricantes operan ahora en un entorno donde la estabilidad ya no está garantizada. ¿Cómo están afectando los conflictos armados y las tensiones entre bloques a su cadena global de suministro?
La geopolítica ya no es un factor de contexto: hoy es una variable central de gestión. En tecnología estamos operando en un entorno más fragmentado, con más volatilidad regulatoria y con mayores exigencias de resiliencia. Eso nos obliga a trabajar con más anticipación, más diversificación y más coordinación con fabricantes y partners para proteger la disponibilidad de producto, la continuidad operativa y el cumplimiento normativo.
¿Qué regiones consideran hoy más críticas o vulnerables para su operación?
Los conflictos armados, las tensiones entre bloques y la presión sobre rutas comerciales están introduciendo más riesgo en toda la cadena global de suministro.
Las áreas que hoy vemos como más sensibles son, por un lado, Asia por su peso en semiconductores, electrónica y ensamblaje, y por otro, determinados corredores logísticos y materias primas críticas que pueden verse afectados por restricciones repentinas. No hablamos de una ruptura total, sino de un entorno donde cualquier cuello de botella puede tener impacto inmediato en costes, plazos y disponibilidad.
¿Han tenido que redirigir producción, logística o aprovisionamiento para reducir riesgos?
En los últimos años el sector ha acelerado estrategias de diversificación. En la práctica, esto se traduce en reducir dependencias excesivas de un único origen, reforzar esquemas de multisourcing, aumentar visibilidad sobre inventario y anticipar compras en familias de producto críticas. Más que un movimiento puntual, es un rediseño progresivo de la red de suministro, con mayor peso de esquemas regionalizados y decisiones logísticas orientadas a resiliencia.
¿Qué impacto están teniendo los nuevos aranceles, vetos tecnológicos y restricciones a la exportación en sus costes y en la disponibilidad de producto?
Los nuevos aranceles, vetos tecnológicos y controles a la exportación están teniendo un doble efecto. Por una parte, elevan el coste de determinados componentes y añaden complejidad administrativa; por otra, generan incertidumbre sobre la disponibilidad de ciertas categorías, especialmente las más ligadas a semiconductores avanzados, infraestructura y soluciones con dependencia de tecnologías sujetas a licencia o control. Nuestra prioridad es amortiguar ese impacto todo lo posible, pero en un entorno así parte de la presión termina trasladándose al mercado. La clave está en gestionarlo con transparencia, previsión y alternativas reales para el canal.
¿Prevén nuevas rondas de restricciones que puedan afectar a su porfolio?
Damos por hecho que seguirán apareciendo nuevas capas regulatorias y nuevas restricciones en los próximos 18 meses.
Otro gran condicionante están siendo los nuevos requisitos de soberanía digital en Europa y otros mercados. ¿Cómo están adaptando su oferta? ¿Están desarrollando versiones “localizadas” de sus servicios cloud, IA o almacenamiento para cumplir con normativas nacionales?
En Europa, la conversación ya no gira solo en torno a seguridad o privacidad, sino también a autonomía tecnológica, control del dato, certificación y capacidad de operación local. Eso puede afectar al portafolio, especialmente en cloud, IA, almacenamiento y servicios gestionados, donde cada vez será más importante demostrar dónde residen los datos, qué jurisdicción aplica y qué nivel de soberanía ofrece cada solución.
En ese contexto, estamos adaptando la oferta hacia soluciones más alineadas con los requisitos de soberanía digital: infraestructuras regionales, despliegues localizados, mayor trazabilidad del dato, y propuestas que permitan a clientes y partners elegir niveles de control, residencia y cumplimiento según su sector y criticidad. No se trata solo de “localizar” servicios, sino de diseñar arquitecturas preparadas para un marco regulatorio más exigente. Eso también obliga a revisar acuerdos de distribución, certificaciones y alianzas estratégicas para asegurar que siguen siendo viables desde el punto de vista regulatorio y operativo.
¿Han tenido que modificar acuerdos de distribución o alianzas estratégicas por motivos geopolíticos o regulatorios?
Estamos profundizando en la diversificación de fabricantes y rutas de aprovisionamiento para reducir exposición a un único país o región.
¿Cómo están ayudando a sus partners a navegar este nuevo entorno? ¿Están recomendándoles estrategias de planificación o aprovisionamiento anticipado?
Para el canal, esto significa acompañamiento más estratégico: ayudar a planificar compras con más antelación, identificar categorías de mayor riesgo, trabajar escenarios alternativos de suministro y priorizar visibilidad sobre stock y lead times. En un entorno como el actual, la improvisación sale cara; la planificación compartida es una ventaja competitiva.
¿Qué medidas están implementando para garantizar continuidad operativa ante posibles interrupciones globales?
Para garantizar continuidad operativa, la prioridad es combinar prevención y flexibilidad: más monitorización de riesgos, planes de contingencia por categoría, inventario táctico en productos críticos, y colaboración estrecha con fabricantes y partners logísticos.
En paralelo, el mercado seguirá avanzando hacia esquemas de regionalización industrial y acuerdos alternativos de producción allí donde tenga sentido económico y estratégico. No veremos una desglobalización completa, pero sí cadenas más distribuidas y más selectivas.
¿Qué escenarios geopolíticos consideran más probables para los próximos 18 meses?
De cara a los próximos 18 meses, el escenario más probable es una continuidad de la fragmentación: más presión arancelaria, más controles sobre tecnologías sensibles y más exigencias de soberanía en sectores estratégicos. Pero también hay oportunidades claras. Este nuevo mapa tecnológico abre espacio para proveedores con capacidad de cumplimiento, para soluciones europeas o regionales en cloud y datos, para servicios de valor añadido vinculados a seguridad y resiliencia, y para distribuidores que aporten inteligencia de mercado, planificación y capacidad real de ejecución.
En definitiva, en un entorno más complejo, gana relevancia quien aporte confianza, flexibilidad y cercanía al cliente.