Más de una cuarta parte de los consumidores perdió dinero por fraude digital el último año

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Los españoles que sufrieron fraude en entornos digitales perdieron una media de 998 euros. El vishing y el smishing se consolidan como las técnicas más frecuentes, mientras los ataques basados en identidad ganan sofisticación, mediante deepfakes, identidades sintéticas y ataques de bots.

Más de una cuarta parte de los consumidores a nivel global (26%) admite haber perdido dinero por fraude digital en el último año, según un estudio de TransUnion basado en miles de millones de transacciones analizadas por su red de inteligencia global y en una encuesta a 12.370 consumidores en 18 países. En España, la pérdida media declarada por quienes sufrieron fraude asciende a 998 euros.

El informe refleja que los consumidores son cada vez más digitales, pero mantienen altas expectativas de confianza en cualquier interacción online. Casi la mitad de los encuestados en España afirma realizar más de la mitad de sus transacciones por Internet, aunque el miedo al fraude y al uso indebido de datos personales continúa siendo una barrera significativa para la conversión digital.

 

La identidad, nuevo campo de batalla del fraude

TransUnion señala que el fraude ha entrado en una nueva etapa en la que la identidad se ha convertido en el principal objetivo. Los actores maliciosos están aprovechando el acceso creciente a tecnologías avanzadas para emplear deepfakes, manipulación de documentos, identidades sintéticas y ataques de bots, ampliando así sus vías de ataque contra consumidores y empresas.

El 71% de los consumidores españoles considera “muy importante” confiar en que sus datos personales no serán comprometidos al elegir con qué organizaciones realizar transacciones online.

La tasa de transacciones sospechosas de fraude digital en España fue del 2,6% en 2025, manteniendo una tendencia a la baja pese al aumento de amenazas reportadas por otros canales. El 27% de los consumidores españoles que perdieron dinero por fraude digital identificaron el vishing como el patrón más habitual, seguido del smishing (19%).

La implantación de la autenticación fuerte de cliente (SCA) ha reducido el robo de credenciales, lo que ha empujado a los defraudadores hacia estafas de ingeniería social y pagos autorizados fraudulentos. En España, destaca la proliferación del llamado “Bizum inverso”, en el que los delincuentes envían solicitudes de pago disfrazadas de depósitos.

“La pregunta fundamental para las empresas ahora mismo no es cómo bloquear ataques, sino si pueden verificar que una persona es real, legítima y coherente a lo largo del ciclo de vida del cliente”, afirma Lisette González, directora general de TransUnion en España. “Proteger el crecimiento de la organización exige un enfoque unificado y centrado en la identidad para la prevención del fraude”.